Escapada Quijotesca cerca de Madrid: Consuegra
Hoy os propongo una escapada para desconectar en un entorno rural cargado de historia a tan solo una hora y media en coche de Madrid. Consuegra, célebre por su característico paisaje dominado por imponentes molinos de viento, tiene mucho más que ofrecer que la famosa estampa que nos traslada a las páginas del mundialmente conocido libro de Cervantes; desde una presa romana que presume de ser la mayor de las conservadas, hasta un castillo medieval que invita a revivir cruciales batallas entre cristianos y musulmanes. Por no hablar de su bonita plaza de España, lugar de encuentro de sus habitantes y antiguo Foro Romano, o de su maravillosa gastronomía, que se alimenta de dos fuentes complementarias, la manchega, cuyo recetario lo podemos encontrar en el Quijote, y la procedente de los Montes de Toledo. Así pues, podréis disfrutar desde las tradicionales gachas, migas, duelos y quebrantos, pisto manchego o distintas especialidades de caza menor, hasta el venado o el jabalí. Todo un auténtico deleite para los sentidos.



DÍA 1
En el primer día en Consuegra, podéis subir al Cerro Calderico a ver los famosos molinos, a los que se puede acceder andando o en coche. De los trece originales, se conservan doce; en el primero de todos, Bolero, se encuentra la oficina de turismo y se conserva el moledero de trigo. Además de los molinos, podréis disfrutar de una bonita vista del pueblo, así como de la interminable llanura manchega.



La plaza de España, presidida por el Ayuntamiento de estilo renacentista, es perfecta para tomar el aperitivo (si tenéis suerte y el tiempo acompaña, en una de sus terrazas), para continuar la comida en uno de los mejores restaurantes de la zona, El Retorno; cocina tradicional, pero en evolución y fusionada con otras culturas gastronómicas, en donde utilizan materia prima de calidad y de temporada gracias a su propio huerto cien por cien Km 0. Absolutamente delicioso.



Después de comer, nada mejor que pasear por el pueblo y recorrer sus calles estrechas, descubrir sus iglesias más importantes, como la Parroquia de Santa María la Mayor, la Iglesia de San Juan Bautista y la Ermita del Santísimo Cristo de la Veracruz, o encontrar los restos de una antigua presa romana, que, según los expertos, es la más larga y mejor conservada de todo el imperio romano de Occidente que ha sido descubierta hasta el momento.
Para cenar, fuimos a otro de los restaurantes más recomendados, Tapería Gaudy, que cuenta con buen producto, raciones generosas y una terraza que parecía muy agradable para poder disfrutarla en los meses de buen tiempo.



DÍA 2
El segundo día podéis visitar el castillo de la Muela, que ofrece tours guiados para conocer su historia. Aquí tuvo lugar la famosa batalla de Consuegra, en la que fuera abatido el hijo del Cid Campeador. Las dependencias del castillo, todas visitables, conservan infinitos secretos de más de mil años de historia.



Después, os propongo acercaros a alguna de las encantadoras localidades próximas, como el municipio de Tembleque, que se encuentra a tan solo 25 minutos en coche, y disfrutar del aperitivo en su preciosa Plaza Mayor, una edificación típicamente manchega del siglo XVII que ha sido declarada Bien de Interés Cultural.
Tras visitar Tembleque, merece la pena acerarse a Toledo, a 40 minutos en coche, para comer en un restaurante con increíbles vistas a la ciudad, La Ermitaña. En este “mirador gastronómico”, como ellos mismos se denominan, encontraréis cocina tradicional, sencilla y divertida. Los platos que probamos estaban riquísimos, aunque lo mejor de la comida fueron las espectaculares vistas al casco histórico de la ciudad imperial. Después de comer, nada mejor que dar un paseo hasta llegar al Mirador del Valle para obtener la mejor panorámica de la ciudad. Aquí además se encuentra la Ermita de Nuestra Señora del Valle y el Cerro del Bú, lugar donde se originó la ciudad de Toledo en la época del Bronce.



DÓNDE DORMIR
Nos alojamos en el Hotel Rural La Vida de Antes, una casa típica manchega del siglo XIX con rincones repletos de detalles, encanto y elegancia, y en el que cuentan con habitaciones con vistas a los molinos. El restaurante “El Retorno”, del que ya os he hablado y que nos encantó, está ubicado en este hotel rural de referencia.





No conocía este sitio y ahora que he visto esos fotones y te he leído estoy deseando ir! Me ha encantado